La geografía española está llena de contrastes que se reflejan en su oferta de turismo. Los destinos de playa son los preferidos de españoles y viajeros internacionales pero, poco a poco, el turismo rural se va haciendo un hueco.
Las pernoctaciones en alojamientos de turismo rural, casas rurales en su mayoría, ha crecido un 2,3% hasta junio. Este dato, recogido en la encuesta de ocupación de alojamientos turísticos extrahoteleros realizada por el INE, revela el incremento de la popularidad de este tipo de turismo. En términos de ocupación, el aumento ha sido de un 3,2% con las Islas Baleares como destino preferido.
Según el INE, el origen de la mayoría de turistas que optan por el medio rural se encuentra en Castilla y León. De manera general, esta posibilidad de visitar y alojarse en núcleos de población de menos de 2.000 habitantes tiene más éxito en turistas españoles que extranjeros. Un 85% son viajeros nacionales según el Instituto de Turismo.
El aumento en los últimos 25 años ha sido bastante grande aunque sigue en fase de crecimiento, tanto de oferta como de demanda, según afirma Jesús Marco Lucía, presidente de la Asociación española de turismo rural (Asetur). Una actividad que va de la mano del olvidado turismo de interior, ya que es su principal impulso, con la excepción de hoteles, balnearios y ciudades, añade el responsable de Asetur.
El presidente de la Confederación de Turismo de Interior de la Comunidad Valenciana, Javier Vicedo, explica que un paso fundamental en su consolidación fue la regulación de los alojamientos, hace nueve años. La mayoría de alojamientos rurales surgieron en sus inicios como una manera de obtener un suplemento económico para muchas familias. Así, rehabilitaban antiguas casas de pueblo poniéndolas a disposición de los viajeros en forma de casas rurales alquiladas por habitaciones o completas, hoteles rurales, hoteles con encanto y albergues.
Con el tiempo esta práctica ha dejado de ser un añadido en la economía doméstica para convertirse en la actividad principal, tal y como apunta el presidente de Asetur. Tanto es así que la asociación ya tiene proyectada la creación de un código deontológico para el desarrollo del turismo rural. Una iniciativa que, junto con el recientemente creado sistema de clasificación en cinco niveles (como las estrellas en los hoteles), conseguirán estandarizar la calidad de estos alojamientos.
Pese a la positiva evolución de esta actividad turística aún resulta fundamental la promoción y publicidad de su oferta. Por esta razón, los pequeños empresarios que regentan los alojamientos rurales han dado su salto a internet para llegar de una manera más directa al consumidor.
El turismo rural es, al fin y al cabo, una manera de promover el desarrollo del medio rural. Por esta razón, se ha podido nutrir de las ayudas LEADER de la Unión Europea.