El Carlos Oroza propone menús para prevenir la enfermedad y mejorar su curación
La alimentación supone una herramienta clave para ahuyentar el cáncer, ya sea en lo que respecta a la prevención de la enfermedad o en lo relativo a la ayuda para superarla. El Instituto Carlos Oroza, en colaboración con la AECC, puso en marcha un taller encaminado a mostrar los menús más adecuados, tanto para afrontar la dolencia como para aportar al organismo una dieta que reduzca la posibilidad de padecerla.
Los últimos avances de la medicina han conseguido que ya sean más de la mitad los enfermos de cáncer que logran eliminar la enfermedad. Pero aparte de los resultados de complejas investigaciones científicas cualquiera tiene en su mano el reducir la posibilidad de padecerla o de mejorar su salud durante la recuperación. Todo adquiriendo unos hábitos alimenticios basado en productos que ayudarían tanto a la tarea de la prevención como en la de su tratamiento. Así lo explicó ayer un profesor de la escuela de hostelería Carlos Oroza a una veintena de monitores de la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC).
Durante más de tres horas Jorge Sánchez Verdeal aportó unas pautas básicas a voluntarios de este colectivo y que serán trasladadas a pacientes y familiares o a la opinión pública en campañas de concienciación. Este profesional de la cocina explicó cómo la elección de los elementos adecuados, así como de un modo de cocinarlos, puede reportar numerosos beneficios, ya sea a la hora de evitar la dolencia como a la de convertir en más sencillas y confortables las semanas o meses de curación y posterior rehabilitación.
Sánchez quiso dejar claro a su auditorio como influye en cada una de esas fases y en cada caso concreto la forma de preparar estos menús. Por ejemplo, si bien lo más adecuado para el organismo sería una alimentación con platos de poca cocción para mantener todas sus propiedades, en determinadas patologías oncológicas que afecten al aparato digestivo lo apropiado sería especialidades más elaboradas y con una digestión más sencilla.
Asimismo, recordó como los frutos secos mejoran la calidad de vida durante el tratamiento. Y es que contienen nutrientes que evitarían las náuseas que produce la quimioterapia. Además, también contribuyen al capítulo de la prevención, mejorando la circulación sanguínea.
Más verde y menos carne
Es este apartado, el de servirse de la alimentación como base de la prevención, el que no atiende a especificidades. Por lo tanto desde el Carlos Oroza recomiendan comidas con una amplia presencia de hortalizas, frutas, acompañadas de aportes proteicos, preferiblemente lo más próximas posibles al estado natural de los alimentos.
“No aporta lo mismo una verdura cocida al vapor que otra que lleve cinco minutos en el agua, porque pierde más propiedades”, explicó el profesor. Todo aquello rico en antioxidantes y vitaminas se considera como lo más benévolo para el cuerpo humano y, por lo tanto, para evitar el cáncer. Por ello, como platos óptimos se consideran las ensaladas en las que se incluyan elementos cárnicos, preferiblemente de ave, y pescados y con abundancia de fibra, al contrario que los que impliquen una realización a base de aceites a alta temperatura.
Con más concreción, se apunta a ajos, setas o queso azul como elementos que colaborarían en un mayor blindaje del cuerpo ante esta enfermedad. “Esta claro que todo esto no garantiza nada, pero si contribuye a una vida saludable, que es la mejor forma de prevenir o amortiguar el cáncer”, indica Sánchez Verdeal.