Tras el análisis del muestreo realizado por los redactores de Bar&Restaurante, se llega al convencimiento de que la gente ya no pide postres, excepción hecha del menú (ya que van incluidos), porque no satisfacen en nada al cliente.
Los postres en los restaurantes tienen muy mala imagen: rancios, industriales, empalagosos, y caros, son los adjetivos más suaves que utilizan los comensales.
Nuestros redactores han preguntado a cientos de clientes de restaurante sobre lo que consideran mejor de lo que han recibido en el establecimiento que han visitado como clientes. En un porcentaje de solo el 5% las bondades se han referido a los postres, es decir, de cada 100 personas que entran en un restaurante solo cinco halaga los postres.
Para más información puede ver nuestro artículo sobre la repostería en la restauración en la página 10 de esta revista.