¡Llega septiembre y en Bodegas Comenge arranca uno de los momentos más mágicos del año: la vendimia! En sus viñedos de Curiel de Duero (Valladolid), cada decisión cuenta para la nueva añada.
Pero aquí no solo se trata de cortar uva; llevan más de 25 años combinando la tradición con la ciencia. Tienen más de 80 hectáreas de viñedo ecológico certificado, usan sus propias levaduras autóctonas para la fermentación e incluso están probando tecnología agrovitivoltaica para dar sombra inteligente a las cepas y combatir el cambio climático. ¡Puro amor por la tierra y la innovación!

Bodegas Comenge (Ribera del Duero) inicia la campaña de vendimia 2026 en sus instalaciones de Curiel de Duero (Valladolid), fundamentando su estrategia en la viticultura ecológica y la investigación científica.
«Septiembre comprende uno de los momentos más importantes del año para Bodegas Comenge: la vendimia.»
La bodega gestiona más de 80 hectáreas de viñedo ecológico certificado, orientadas a preservar la biodiversidad del suelo sin insumos químicos. Respaldada por más de 25 años de I+D en colaboración con centros de investigación, la firma destaca por el uso de levaduras autóctonas seleccionadas de sus propias parcelas y la implementación de soluciones tecnológicas avanzadas contra el cambio climático, como un sistema agrovitivoltaico de sombreado inteligente sobre el viñedo.

La bodega de Ribera del Duero afronta una nueva campaña en un viñedo ecológico certificado, donde más de 25 años de investigación permiten combinar el conocimiento tradicional con la ciencia y las nuevas tecnologías.
Curiel de Duero, Valladolid (17 de septiembre de 2026). Septiembre comprende uno de los momentos más importantes del año para Bodegas Comenge: la vendimia. En Curiel de Duero, el viñedo vuelve a convertirse en el centro de todas las miradas y cada decisión -desde el momento exacto de recoger cada parcela hasta la selección de los racimos– será determinante para definir la personalidad de una nueva añada.
«En Comenge, sin embargo, la vendimia no empieza con las tijeras. Durante las semanas previas, el equipo realiza un seguimiento constante del estado de la uva…»
En Comenge, sin embargo, la vendimia no empieza con las tijeras. Durante las semanas previas, el equipo realiza un seguimiento constante del estado de la uva, analizando su maduración, acidez y estado sanitario, además de catar directamente las bayas en el viñedo. El objetivo es encontrar el momento óptimo para cada parcela y preservar al máximo la identidad de la uva.

Innovar para conocer mejor el viñedo
Esta forma de entender la vendimia resume una filosofía que acompaña a Comenge desde su creación, en 1999: la innovación no consiste en transformar el vino, es el camino para comprenderlo mejor.
La bodega cuenta actualmente con más de 80 hectáreas de viñedo ecológico certificado, camino escogido para favorecer la calidad de la uva y la biodiversidad de nuestro pequeño ecosistema, eliminando del cultivo los herbicidas, insecticidas, pesticidas y abonos minerales. El objetivo es trabajar con un suelo vivo y equilibrado, preservando el carácter de cada parcela.
«La bodega trabaja actualmente en líneas relacionadas con la adaptación del viñedo, la tecnología aplicada a la elaboración y nuevas herramientas como la implementación de una instalación agrovitivoltaica…»
A este trabajo en el campo se suma una trayectoria de más de 25 años de colaboración con centros de investigación. Uno de los proyectos más representativos de Comenge ha sido el estudio y selección de levaduras autóctonas procedentes de sus propios viñedos, utilizadas para conseguir fermentaciones que respeten de forma más fiel la personalidad del paisaje y de cada añada.

La investigación también ha llevado a Comenge a explorar nuevas herramientas para afrontar algunos de los grandes retos del sector, como el cambio climático.
Así, la bodega trabaja actualmente en líneas relacionadas con la adaptación del viñedo, la tecnología aplicada a la elaboración y nuevas herramientas como la implementación de una instalación agrovitivoltaica capaz de generar un sombramiento inteligente sobre las cepas en función de las condiciones ambientales.

“Cada vendimia es diferente y nos obliga a volver a aprender. La experiencia de todos estos años nos ayuda a tomar decisiones, pero es el viñedo el que marca el camino”.
Explica Rafael Cuerda, director técnico de Bodegas Comenge.






